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Emília Costa

 

Enfermera, Especialista en Enfermería en Salud Materna y Obstetricia, Máster en Psicología de la Salud, Doctora en Psicología Clínica y de la Salud

 

Ejerciendo funciones como profesora en la Escuela Superior de Salud de la Universidad del Algarve desde el año 2000.

 

Puede resultar extraño que una enfermera especializada en el seguimiento del inicio de la vida (embarazo y parto) pueda unirse a este grupo. Sin embargo, a veces, cuando se espera la vida, uno también puede tener que abrazar la muerte. Cuando empecé a trabajar en una sala de partos, solo estaba preparada para recibir la vida, y mi primera muerte de un recién nacido, de una madre, me tomó perfectamente desprevenida e inhábil para acompañar profesionalmente a esas familias. Hubo un libro que despertó la necesidad de saber más para cuidar mejor: “Abrazar la muerte, cuando se espera la vida. Nacimiento y nacimiento de Alejandro y de Cilia ”de María Jesús Blázquez.

Pero la vida, casi siempre cuando menos lo esperamos, nos pone a prueba, nos da oportunidades para nos desafiarnos a nosotros mismos, para (des)construirnos y, eventualmente, reconstruirnos. Fui la cuidadora de mi madre durante cinco años, acompañé su dependencia, su desaliento, desesperación, desamparo. Aprendí la soledad de los que cuidan a los que nos cuidaron, sentí la angustia de decidir entre la intervención sin objetivo (el encarnizamiento terapéutico) y dejar descansar, dejar partir. El miedo a la muerte y a que ella nos encontrara solas.

Por todo esto estoy aquí, porque aprendí que la muerte es parte de la vida. Aprendí que cada ser humano merece ser acompañado al final de su vida, nadie debe morir en soledad. Cada paso del último camino hay que seguirlo con dignidad y sobre todo celebrando todo lo que la vida ha sido hasta ese momento.

¡Es un cambio de paradigma! Para que eso suceda, todos tenemos que comprometernos. No quiero que mi parte quede por  hacer.